El Consejo Económico Social: condiciones políticas para su efectividad Lic. Matías Lobos. Ex Subsecretario Nacional de Fronteras, y de Formación Policial y Programas de Seguridad. Director de Enlace, Recursos y Estudios de la Municipalidad de La Plata.

20 de julio de 2020

El objetivo del presente artículo es proponer algunas condiciones políticas básicas que deben promoverse para lograr un Consejo Económico Social (CES) efectivo y conducente.

La primera condición es pensar al CES como instrumento, no como fin en sí mismo. La idea que ha motorizado todas las experiencias internacionales en materia de constitución y funcionamiento de este tipo de iniciativas, nos indica que el objetivo real es la conformación de políticas de Estado que posibiliten desarrollo económico y progreso social sostenibles en el tiempo. Es importante entonces remarcar que un CES no es objetivo a cumplir en sí mismo, sino que es un instrumento potente para el logro de políticas de Estado.

La segunda condición es pensar la necesidad imperiosa de tener un acuerdo social básico, siendo este el corazón de un conjunto de políticas de Estado. Si observamos las políticas de reconstrucción económica y social de la Segunda Posguerra en el mundo occidental, observamos que las mismas se ejecutaron sobre la base de un consenso social amplio sobre la base de tres factores: la democracia liberal, el capitalismo y el estado de bienestar.

La tercera condición radica en que todo acuerdo social básico solo se logra cuando se cumple una premisa básica: cada actor involucrado debe estar dispuesto a ceder algo. Si volvemos a la experiencia histórica aludida, la fórmula pacificadora que permitió el consenso social fue bien concreta: los trabajadores abandonaban todo plan político que implicara hacerse con los medios de producción, los empresarios aceptaban resignar ganancias para solventar políticas de bienestar que aseguraran condiciones de vida dignas para toda la población, y ambos acordaban respetar un Estado que funcionara como árbitro y mediador.

Las tres condiciones mencionadas nos llevan a pensar si las mismas se dan en el contexto nacional actual. Hace años el concepto de empate hegemónico nos fue de gran utilidad analítica para describir como el enfrentamiento entre peronistas y anti peronistas (1955-1974), llevó a que el país dividido en dos mitades tuviera dos grandes coaliciones sin la capacidad de ser derrotadas ninguna de ellas, pero al mismo tiempo imposibilitadas ambas de imponer su proyecto sobre la otra. Pareciera que el concepto antes citado cobra vigencia en los tiempos que corren, y hoy dos grandes coaliciones pugnan por la conducción de la Nación, pero en una nueva situación de empate hegemónico.

A modo de conclusión, podemos afirmar que un CES efectivo y conducente requiere que las dos grandes coaliciones políticas actuales puedan, desde una mesa de diálogo político, llegar a un acuerdo social básico que destrabe políticas de Estado. Este acuerdo entre las dos mitades sociales, inevitablemente, debe considerar cuatros aspectos centrales: uno, deben reconocerse como partes constitutivas de la Nación; dos, deben acordar la forma de ejercicio del poder para dirimir los desacuerdos; tres, deben acordar el rol del estado en su función de árbitro y mediador de la conflictividad social; y cuatro, deben confluir en el acuerdo social priorizando lo que están dispuesto a resignar y a ceder, y no lo que están tratando de imponer.

 

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